Cosas cotidianas

He de reconocer que en la Gala de los Goya tuve que aguantarme las ganas de llorar como un niño cuando a Antonio Mercero, enfermo de Alzheimer, se le hizo entrega del Goya de Honor por parte del Presidente de la Academia de Cine, Alex de la Iglesia.

Los ojos de Mercero, otrora tan expresivos y llenos de vida; ahora se mostraban perplejos y asombrados, como los de un niño ante lo que en su mundo ocurría y si, con ganas de vivir; porque a Mercero que con su indestuctible humor dice que…

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